Migración subsahariana con destino a Libia
La violencia, el hambre, las guerras tribales y la sequía en el Shael son algunas de las causas aterradoras que día a día están acrecentando la migración a través del desierto de libia para llegar al Mediterráneo. Países como Nigeria, Libia y Gabón, ricos en petróleo y Costa de Marfil acogen a trabajadores de los países pobres del África subsahariana y a otros expulsados brutalmente de sus países cada vez que se manifiesta una crisis económica.
Hay muchos elementos que son los verdaderos combustibles que alimentan la emigración/inmigración africana, por ejemplo: la precariedad, la ausencia de democracia, catástrofes naturales, guerras locales, que afectan en particular al África Central y Occidental .
Aún más graves las causas de esta emigración masiva intracontinental son las crisis económicas, guerras, hambrunas, miseria, precariedad, dictaduras, catástrofes naturales, expoliación de los recursos naturales, etc., componentes que definen el día a día de una población que no ve una solución de futuro a sus problemas.
Esto es lo que constituye un verdadero resultado “expulsión” hacia los países menos arrasados del continente africano. Sin olvidar la otra cara de la moneda, constituida por la emigración hacia países europeos.
Históricamente Libia era un lugar de llegada de la emigración subsahariana, donde se empleaban regularmente en la construcción y en los servicios. Hay que entender que Libia era destino para muchos subsaharianos en los años 90, cuando el país tiene a Gadafi que se autoproclama rey de reyes de África, cuando realmente habia trabajo en condiciones para ellos. . Ahora la cuestión es que Libia ya no es destino, sino que es tránsito, solamente.
La intervención occidental en Libia con el consiguiente desmantelamiento de su Estado ha condicionado que la emigración subsahariana que sigue llegando de forma masiva a este país, fronterizo con Níger, que tiene mucha población expuesta al secuestro por las mafias del tráfico de seres humanos.
Este es uno de los negocios más importantes actualmente en Libia, calculándose en 5.000 millones de euros los beneficios que obtienen esas mafias con el tráfico de personas. Mafias que están por cierto conectadas con el tráfico de droga y la explotación sexual, a las que se deriva una buena parte de las personas traficadas, especialmente mujeres y niñas procedentes del África subsahariana. Se calcula que cerca de 70.000 mujeres y niñas son traficadas cada año para ser sexualmente explotadas en Europa. Se calcula también que sólo en Libia hay 800.000 personas esperando para ser enviadas a Europa.
En estos momentos, los dos acontecimientos que determinan un cambio de ruta desde el Mediterráneo central hasta el estrecho de Gibraltar son, por un lado, la decadencia de Libia como plataforma de salida por sus acuerdos con Bruselas, específicamente con el gobierno de Sakvini y, por el otro, la cíclica relajación de Marruecos con el control de fronteras, que usa cuando el reino alauí desea conseguir objetivos económicos o políticos de España, que es lo que está pasando ahora..
Respecto de Libia es un estado en descomposición progresiva, un estado fallido . Donde coexisten tres gobiernos sobre el papel y sobre el terreno se calcula que hay más de 2.000 grupos armados. La renta per cápita de armas es de cuatro o cinco por cada libio, según datos de Naciones Unidas.
En todos los casos las personas tienen que atravesar el África Subsahariana, con lo que ello implica. En el caso de la ruta del oeste tienen que pasar por el Sahel, que es una zona en la que conviven conflictos tribales, grupos de delincuencia organizada y yihadistas. Por ahí pasan en camiones saturados de gente, que se tiene que atar porque sabe que, si alguien se cae por el camino, el conductor no para. Es una travesía en la que no sabemos cuántos mueren pero son muchísimos, se dice que incluso más que en aguas del Mediterráneo.
Todos llegan al sur de Libia, una zona en la que confluyen todos y que está totalmente fuera de control. Una zona sin referentes ya que no existe líder ahí, es el caos más absoluto entre milicias de todos los colores, los leales a Gadafi, gente del Estado Islámico… Y aun así tienen que pasar por ahí todos los migrantes.
Para tener una idea Libia es un país de seis millones de habitantes que está viviendo una postguerra y que según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) acoge a un millón de personas de fuera. Los recién llegados a Libia empiezan con un proceso en el cual hay generalmente pocas opciones: o acabar secuestrado por una mafia que te maltrata hasta que tu familia paga un rescate o ir a un centro de detención, que son generalmente antiguas escuelas, muy precarias, en las que evidentemente se cometen todo tipo abusos.
La intención del gobierno italiano es cambiar poco la política italiana y europea respecto a la inmigración que procede del norte de África, pues su prioridad es mantener lejos de Europa a cualquier precio a los inmigrantes, entre otros porque los gobernantes prefieren evitar grandes oleadas de odio racial en sus respectivos países.
Parte de esto es lo que acordó Matteo Salvini, el ministro del Interior italiano, de abrirlas en el desierto, en el sur, donde la situación está fuera de control. "El espíritu y los términos son los mismos y la intención, también. Pagar para que el problema no salga de Libia. Ahora se plasma en papel", añade sobre el documento firmado por el ministro italiano de Exteriores, Enzo Moavero Milanesi y el líder del gobierno sostenido por la ONU en Trípoli, Fayez al Serraj.
Así paulatinamente va reconociendo resultados por ejemplo, el Ministerio del Interior de Italia comunicó el martes que en lo que va de año 9.710 personas han llegado a las costas italianas a través del Mediterráneo, un 77,16% menos que los 42.505 del mismo periodo del año pasado. De ellos, 6.731 llegaron a Italia este año procedentes de Libia mientras que en el mismo periodo de 2017 lo hicieron 41.022 personas.
La región de Sahel sigue siendo el epicentro del hambre. Los países que la conforman están en el pelotón de cola de la lista de Desarrollo Humano y la población vive en un continuo equilibrio que les puede hacer caer del lado de la crisis aguda al menor incidente político, socioeconómico o meteorológico.